620 39 59 71 info@todonetworking.es

A pesar de que son muchas y variadas las ideas que como un reguero de pólvora se extienden por la red dando consejo sobre cómo deberíamos afrontar los problemas económicos derivados del coronavirus, lo cierto y verdad es que nuestros niveles de incertidumbre se disparan cada día y es por eso, que hoy, más que nunca, el networking se convierte en una herramienta imprescindible para emprendedores y pymes. La razón es más que obvia “varias cabezas piensan mejor que una”. El networking es un poderoso método de trabajo para un equipo de empresas y ayuda a crear nuevas ideas, resolver problemas, automotivarse, generar confianza y desarrollar soluciones para abordar el tormentoso camino que tenemos por delante.

Si generalmente el networking permite ampliar nuestros contactos a través de nuestra relación con otras empresas, es fácil imaginar ahora su utilidad cuando quizás debamos aplicar más que nunca nuestra área de ventas y servicios a un entorno de proximidad, ofreciendo servicios y productos más originales, más competitivos y cercanos que los que sirven las grandes marcas y las multinacionales. A partir de ahora el mantra esencial va a ser “relaciones humanas y cercanía con las necesidades de las personas”, espacio muy fértil para los emprendedores y las pymes, es por eso que el networking nos ofrece el marco perfecto para empezar a operar de esta manera.

Trabajar colaborativamente con otras empresas es también esencial cuando  necesitamos generar muchas nuevas ideas. Por ejemplo, es recomendable trabajar en conjunto con otras personas cuando se intenta resolver un problema cuya solución parece alejada de una deducción lógica como sería el escenario de esta crisis económica y es entonces, cuando el pensamiento lateral tiene que entrar en juego. Hace falta innovación para afrontar el nuevo nivel de digitalización al que el mercado se lanzará de forma salvaje después del parón del coronavirus. Tendremos que pensar en  productos y servicios cuyo consumo se realice en el mundo digital porque esta va a ser la tendencia definitivamente ganadora en la próxima etapa, además potencializar la creatividad al máximo para visualizar cómo digitalizar procesos que ya existen en la vida real o cómo ofrecer mejores productos y servicios a través de internet. Así que nos topamos de frente una vez más con el reto del cambio, asignatura difícil para muchos de nosotros a veces temerosos de explorar terrenos desconocidos. Afrontar este nuevo desafío, pudiéndose enriquecer con las opiniones e ideas de otros emprendedores que se encuentran en la misma situación que nosotros, puede ser la gran aportación del Networking.

Las redes sociales profesionales también nos dan acceso inmediato a una enorme base de datos de contactos muy importantes para nuestro negocio. En momentos como este, en los que optimizar los recursos disponibles se convierte casi en una obligación, aprovechar esta cantera de contactos profesionales constituye una excelente receta para capear las dificultades del mercado. Sin embargo el problema principal de los contactos online proviene de algo tan intangible, pero tan importante en el mundo de los negocios, como es la confianza. Antes de tratar personalmente a alguien, es muy difícil confiar en lo que una persona te propone. Establecer relaciones de confianza es el punto fuerte del networking, es este espacio es siempre el ganador permitiendo al emprendedor tratar directamente con los otros integrantes del grupo estableciendo relaciones sólidas. El éxito va a depender mucho en los próximos meses en no quedarse solo o aislado sin establecer una relación colaborativa con otras empresas.

Por último hay que tener en cuenta que no importa el tipo de negocio en que estemos, inevitablemente todos estamos en el negocio de construir relaciones. La forma más básica de ganarnos la confianza de alguien en Networking pasa por:

  1. Cumplir nuestra palabra. Los seres humanos buscamos consistencia y predictibilidad en nuestras relaciones. Saber que lo que alguien dice es justamente lo que va a hacer, nos hace estar más cómodos y tranquilos porque evita la incertidumbre.
  2. Dar la cara cuando nos equivocamos. Todos estamos expuestos a cometer errores de vez en cuando y eso en sí mismo no mina la confianza que nos tienen los demás, lo que si mina la confianza es poner excusas, culpar a otros o no hacer frente a las consecuencias de nuestros actos.
  3. Disculparnos y buscar soluciones. Una disculpa sentida tiene el efecto de desarmar inmediatamente las emociones negativas que una mala experiencia genera. Si esto lo unimos a la buena disposición y a generar acciones para reparar un error, el efecto es un depósito en el saldo de la confianza.