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Una buena red de contactos ha sido desde hace siglos el secreto mejor guardado por los emprendedores y líderes de negocio más exitosos del mundo. En sus biografías y entrevistas siempre resaltan la cantidad de horas al día que dedican a las llamadas de teléfono. Por ejemplo Donald Trump, en su etapa de promotor inmobiliario de la ciudad de Nueva York, años antes de ser presidente de los Estados Unidos, aseguraba que sus jornadas consistían en un par de reuniones y entre cincuenta a cien llamadas telefónicas diarias.

Y es que no se trata solamente de adquirir un contacto, guardarlo en alguna agenda segura y esperar por si lo podemos utilizar algún día. Poseer una buena red de contactos exige una actitud más activa. Las relaciones hay que crearlas y después tratar de mantenerlas, lo cual implica invertir una gran cantidad de tiempo en las relaciones personales como eje esencial de nuestro trabajo. Pero, ¿en qué se distinguen los verdaderos líderes de las personas corrientes?: Principalmente en su maestría absoluta para relacionarse con otras personas. Y para llegar a eso, solo hay un camino: Las personas nos tienen que interesar realmente. Las frases convencionales, las amabilidades falsas, los cumplidos de ascensor, se perciben. El ser humano tiene una especie de sexto sentido para detectar quién es sincero y quién solo nos está ofreciendo un trato superficial. Entonces, para mejorar la calidad de nuestra red de contactos, el primer paso a seguir es hacernos un honesto examen de conciencia y preguntarnos si verdaderamente nos interesan las otras personas, si sentimos curiosidad por otros mundos y si somos capaces de sentir comprensión hacia las dificultades y los esfuerzos que realizan otros seres humanos. Si en lo más profundo de nosotros llegamos a la conclusión de que solo nos preocupan nuestros propios asuntos, entonces con toda seguridad nos encontraremos en el futuro con serias dificultades en nuestras relaciones profesionales, pues la dura realidad suele demostrar que solo se recoge lo que se siembra. Esta podría ser la razón por la que vemos a muchos emprendedores que se matan trabajando veinticuatro horas al día, esforzándose al límite de su capacidad y que sin embargo parecen no tener suerte, a la postre no venden sus productos o sus servicios y cuando tienen dificultades, se topan con el fuerte revés de que nadie les ayuda. El dinero es comunicación, puro intercambio entre las personas.

El segundo paso es construir más relaciones hacia afuera y menos hacia adentro. Es decir, no sólo hay que profundizar en las personas conocidas, en las que nos hacen sentir en la zona de confort. Hay que plantearse el reto de conversar con personas con las que en principio parecería que no tenemos nada en común, que incluso son la antítesis de lo que a uno le gusta. De esta forma abrimos la mente y nos capacitamos para hacer negocio incluso con personas que no serían exactamente a las que elegiríamos como amigos.

El tercer paso es generar una táctica de enjambre a través de la red de contactos para llegar a una persona objetivo. Piensa, ¿A quién me gustaría conocer?, ¿Qué persona o empresa podría ayudarme a potenciar mi actividad?, ¿A quién necesitaría conocer en este momento? Existen estudios internacionales que  demuestran que solo tres personas nos separan de cualquier otro ser humano que queramos conocer, por muy importante que sea. Así que si uno se lo propone, termina encontrando la forma de lograrlo. Esta es otra de las estrategias favoritas de muchas personas exitosas.

El cuarto paso a tener en cuenta, según recomiendan los expertos, es que vale más una red más diversa que una más grande. Aseguran que es mucho más enriquecedor conocer a personas con diversas habilidades y diferentes puntos de vista. Vivimos en una época en que la información es verdaderamente valiosa. Los profesionales necesitan constantemente saber qué está pasando en el mundo para adaptar sus negocios a las condiciones cambiantes. En nuestro tiempo nada se mantendrá igual por veinte años y habrá que estar continuamente modificando nuestras actividades. Entonces es posible contar con información más rica si nuestras fuentes provienen de diferentes sectores de la economía en lugar de un solo sector.

Por último es recomendable que una vez que se hayan hecho los contactos, uno se esfuerce en hacer su seguimiento. La mejor manera de continuar una relación ya iniciada es mostrar un interés sincero por los problemas de la otra persona y estar siempre presto a felicitarla cuando llegan sus triunfos. Cuando alguien siente ese sencillo afecto, es casi imposible que no desee para nosotros la misma felicidad que para sí mismo, entonces correrá siempre a ayudarnos en cualquier cosa que esté al alcance de su mano. Así que si queremos progreso económico, esta es la receta de los más poderosos, aprender a darle un uso de valor a nuestra red de contactos.