Todo es maravilloso cuando el negocio va bien

Cuando el negocio marcha bien no suele haber conflictos, pero en el momento en que surgen los primeros inconvenientes, pueden aflorar los desacuerdos entre los socios. El compartir una aventura empresarial con otra persona es un viaje repleto de curvas. Por eso, saber elegir con inteligencia a nuestros socios, es una de las partes más importantes en cualquier negocio. Muchos emprendimientos fracasaron porque al final, los socios se separaron y no porque el producto o el servicio estuvieran mal encaminados. Para todos aquellos que estáis eligiendo un socio, al tratar de poner en marcha el sueño de vuestra vida, o para los que ya tenéis un socio y no creéis que pueda llegarse a estropear la relación, hoy vamos a detenernos en conocer cuáles son los problemas más habituales entre los socios de un negocio.

¿Qué esperas de tu socio?

Una de las situaciones más frecuentes que suele pasar es que los socios no clarificaron de antemano lo que cada uno esperaba del otro. Al final, las expectativas vitales y profesionales de una parte pueden cambiar y llega un momento en que un socio se aleja del otro. Por ello es imprescindible elaborar un protocolo de actuación a la hora de constituir una empresa. Este protocolo es una pequeña constitución de normas y actuaciones que todos los miembros tienen que acatar. Hay que adelantarse a todas las posibilidades de conflicto que puedan surgir más adelante y definir en cada caso, la actuación que seguiremos.

Otro de los casos más corrientes es la posibilidad de que tu socio quiera introducir a otro socio en la empresa. Pueden surgir problemas dependiendo de los porcentajes que ostenten cada socio. Nuestro consejo es que para mantener el equilibrio inicial, si cada uno tenía el 50%, es que tu socio reparta su parte con el tercer socio en cuestión, de tal forma que cada uno de ellos tenga un 25% y no puedan aliarse contra ti para quitarte de en medio en un momento dado.

Si tu socio solicita dinero porque tiene problemas financieros, también estamos ante un problema. La empresa no puede convertirse psicológicamente en el fondo de reserva para ningún socio. Se podría además crear un precedente para que otros socios se sintieran con el mismo derecho. La tesorería de la empresa es sagrada. No se deben mezclar los temas personales y profesionales.

Nunca es tarde para redefinir las obligaciones y funciones de cada socio

Muchas veces sucede que uno de los socios no cumple con sus obligaciones. A veces hay uno que tira más que otro, pero las cosas se ponen mal cuando la actitud pasiva es persistente. Si las causas de esa actitud es resultado de que no encaja bien con el perfil profesional, entonces quizás conviene redefinir sus obligaciones. Pero si es por incapacidad o persiste en su actitud, la mejor opción es que salga del negocio y comprar su parte.

Puede pasar también que tu socio vaya más allá de sus responsabilidades propias y se inmiscuya en tu trabajo. Quizás se crea con derecho a actuar en áreas que son de tu competencia o a decirte cómo tienes que ejercer tus funciones. Como medida preventiva, los expertos insisten una vez más, en que se dejen bien definidas de antemano las tareas que van a realizar cada uno de los socios.

Conoce bien a tu futuro socio antes de sellar vuestra alianza

Hay que tener en cuenta que tener un socio conlleva muchas horas de convivencia. Cuando uno busca a un socio lo primero que tiene que valorar es qué tipo de personalidad tiene. Si tiene desequilibrios emocionales, los especialistas aconsejan que no lo elijas como socio. No sería bueno para ti tener que aguantar a personas de mal carácter o maleducadas, que no te guardaran el más mínimo respeto en el día a día. Aquí entra en juego el conocimiento previo que debes tener de la persona con la que te vas a asociar y su ética personal. Es fundamental conocer tan a fondo cómo sea posible a tu futuro socio. Puedes infórmate por terceros o a través de alguien que haya tenido algún tipo de relación profesional con él. También es posible pedir un informe a su empresa anterior sobre cómo ha sido su desempeño laboral. Una vez más las clausulas incluidas en los estatutos de la empresa pueden ser tu tabla de salvación si la cosa se pone fea. En ellos puedes explicitar por ejemplo, que se pueda excluir a cualquier socio que realice competencia desleal a la empresa. Una buena base en la toma de decisiones anteriores a asociarte con otro, puede al final salvarte de un montón de quebraderos de cabeza.