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Muchas personas piensan con cierto escepticismo que la simpatía es algo innato, se tiene o no se tiene, y que proponerse adquirirla es esforzarse en algo artificial. Me alegra decir que parece que la realidad no funciona así, pues según muestran las últimas investigaciones de la psicología del comportamiento humano, la simpatía puede desarrollarse como cualquier otra habilidad social, aunque eso sí, hay que ponerle motivación y entrenamiento.

Pues, ¿a quién no le interesaría saber cómo resultar más simpático a los demás? Caer bien es la llave que puede abrirnos muchas puertas en el mundo de los negocios y las relaciones sociales, en este sentido, cualquier esfuerzo extraordinario nos merece la pena, pues rápidamente comprobaremos como nos llueven los beneficios. Las personas reaccionamos por simpatías y antipatías, esto es un hecho, así que negar la importancia de este factor es desaprovechar un recurso que puede resultarnos imprescindible como emprendedores.

Todos conocemos a personas que resultan simpáticas sin tener que hacer ningún esfuerzo. En efecto, según los científicos podría existir cierta predisposición genética a caer en gracia a los demás. Parece que existen dos hormonas, la oxitocina y la vasopresina, que predisponen a la generosidad humana y a percibir el mundo como un lugar menos hostil. Y este último punto es extremadamente importante, porque está demostrado que si tenemos creencias muy negativas sobre las personas o sobre el mundo, esto se manifestará, sin que nos demos cuenta, en nuestras relaciones con clientes y con otros empresarios e interlocutores. Alguien que piensa que las personas son malas y que el mundo es solo un lugar para competir con otros, es casi imposible que pueda resultar agradable y simpático a los demás. Aunque trate de aparentar otra cosa, todos tenemos un sexto sentido que nos señala claramente si una persona es sincera o no cuando se dirige a nosotros.

Como parece que la simpatía es un don en el que podemos mejorar, creemos que no existe mejor escenario para practicar las recomendaciones que te daremos a continuación, que tus reuniones de networking. Allí siempre estarás rodeado de gente para charlar, personas a las que ya vas conociendo mejor y otras nuevas, que siempre suponen un reto a la hora de romper el hielo. Practica, practica y practica. No hay otro camino.

Las pautas que aquí te ofreceremos no son para “parecer” simpático, sino para serlo de verdad. Si sobreactuamos, las personas lo notaran enseguida y nos sentiremos rechazados. También hay que evitar los comentarios hirientes, descalificativos o sarcásticos que solo generan incomodidad y tensión en quien los escucha. Por último, debemos alejarnos de los tonos dogmaticos, que tratan de sentar cátedra con cada afirmación y ofrecer consejos que no han sido solicitados.

Y ahora sí, si queremos crecer en simpatía, estas son las cosas que hay que tener bien presentes:

  1. Sé honesto y sé tú mismo. Esto es lo que más valoramos de los demás: la autenticidad, la capacidad para mostrarse tal cual uno es sin una exagerada necesidad de aprobación social.

 

  1. Busca rápidamente una información o una materia en común con tu interlocutor. Detecta lo antes posible qué puedes tener en común con esa persona y minimiza las discrepancias, esto logrará que a tu interlocutor le resultes una persona muy agradable.

 

  1. Mantén un equilibrio a lo largo de la charla. Un equilibrio entre el oír y el hablar. Sin colocarte en el centro de la conversación, ni someter a un interrogatorio al que está enfrente de ti. Mantén en todo momento una sonrisa cálida y relajada, mostrándote abierto y contento por estar con esa persona.

 

  1. Trata de recordar el nombre de la otra persona. Los grandes hombres de negocios son legendarios por su memoria para recordar los nombres ajenos. A las personas nos encanta que se nos recuerde y que se nos trate como individuos únicos y especiales.

Solo con empezar a practicar estos sencillos cuatro pasos, verás que misteriosamente le empiezas a caer mucho mejor a todo el mundo, que te reclamarán para participar en cualquier proyecto interesante que se presente e incluso que te invitarán mucho más a reuniones privadas. Recuerda que cualquier ocasión es buena para mostrarse positivo, relajado y hasta para reírse un poco de uno mismo. Quien lleva humor y alegría a un encuentro, siempre suele ser bien recibido y valorado.